Leadership
Discrepar y Comprometerse: Liderar Más Allá de la Convicción Personal
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La disciplina de la franqueza total antes de la decisión y el compromiso total después de ella, incluso si no estás de acuerdo.
La discrepancia no es un fracaso de alineación. Es una consecuencia natural del juicio y la experiencia. Un gran líder sabe cómo manejar la discrepancia una vez que se ha tomado una decisión.
El concepto de discrepar y comprometerse ('disagree and commit'), popularizado por líderes como Jeff Bezos y reforzado por pensadores como Patrick Lencioni, es un principio que se convierte en una regla operativa para la toma de decisiones en situaciones de alta incertidumbre.
En esencia, discrepar y comprometerse separa dos fases que los líderes a menudo mezclan:
Esta distinción es existencial. Si el debate continúa durante la ejecución, la organización se fractura. Si el debate se suprime antes de la decisión, los puntos ciegos se multiplican.
La mayoría de CEOs está de acuerdo intelectualmente con el principio. En la práctica, les cuesta seguirlo por tres razones:
Un malentendido común es confundir discrepar y comprometerse con cumplimiento ciego. Eso es incorrecto. El compromiso significa alineación de comportamiento.
Un CEO puede estar en desacuerdo en privado y aún asi:
La disciplina está en rehusar sabotear la ejecución, emocional o políticamente.
Para un CEO, discrepar y comprometerse tiene un peso adicional: su rol no es solo ejecutar, sino crear coherencia.
Cuando un líder no se compromete públicamente, tres cosas suceden casi de inmediato:
Paradójicamente, el compromiso total es lo que permite correcciones de rumbo más rápidas después. Una ejecución a medias produce data ambigua, dificultando la reevaluación.
1. Haz explícita y con límite de tiempo la fase de discusión.
Crea una ventana clara para el disentimiento. Invítalo. Exígelo. Luego ciérrala. Cuando la decisión se toma, declárala final.
2. Comprométete públicamente, especialmente si discrepaste.
La señal más fuerte se da cuando el CEO apoya explícitamente una decisión que inicialmente no respaldó. Esto le dice a la organización que el compromiso es un valor, no un estado de ánimo.
3. Cambia de “¿Está bien esto?” a “¿Cómo hacemos que esto funcione?”
La energía de ejecución debe moverse de evaluación a solución de problemas. Este cambio mental es visible y contagioso.
4. Separa los momentos de revisión de los de ejecución.
Discrepar y comprometerse no elimina la revisión. La pospone. Define cuándo y cómo se revisará la decisión basado en evidencia, no en emoción.
5. Modela apropiación, no distancia.
Evita un lenguaje que cree separación. No digas “ellos decidieron”. Di “nosotros decidimos”. El lenguaje revela compromiso.
Las organizaciones que practican bien discrepar y comprometerse se mueven más rápido y con menos drama. La gente se expresa antes, porque sabe que disentir está permitido. Ejecutan con más fuerza, porque saben que el compromiso es real.
Esto crea un ambiente donde la discrepancia fortalece la confianza en lugar de erosionarla. La organización aprende que la convicción y la humildad pueden coexistir.